La letra chica del acuerdo por el vino

El Presidente tuvo un gesto con Mendoza y también cedió por necesidad: los votos en el Senado. La cerveza no tendrá aumentos.

"Les he pedido un esfuerzo a todos y vos sos el primero que me planteás problemas". La frase fue una chicana; una  humorada de Mauricio Macri hacia el gobernador Alfredo Cornejo. Recién terminaba la reunión con los gobernadores y el Presidente recibió en su despacho a quien se transformó en una especie de abanderado del vino.

La reacción de Cornejo fue un rosario de argumentos técnicos y políticos sobre la industria mendocina. La respuesta fue un "quedate tranquilo, no hay nada". Es decir, la tasa cero de vuelta para el vino, los espumantes y una yapa: la cerveza no tendrá un gravamen mayor al que tenía. 

Esa novedad se la confirmó el propio ministro Dujovne al gobernador de Mendoza con el argumento de no priorizar una actividad sobre otras. Por eso la cerveza mantendrá la tasa interna del 8%. Las gaseosas azucaradas, por ahora, no zafaron y sí sufrirán la suba de impuestos. 

Si bien los espumantes no tendrán un gravamen nuevo, el 31 de diciembre vence la prórroga a la exención del impuesto interno del 12% a cambio de inversiones. Cuando termine ese plazo se vendrá un nuevo debate. 

Son los votos

La reunión duró unos 20 minutos. Pero Macri llegaba con un background importante: la información técnica que repitieron hasta el hartazgo y, principalmente, una ecuación política. La caída del gravamen al vino no tendría un impacto fiscal tan importante como sí lo tendría a nivel político la oposición de Mendoza, San Juan y otras provincias vitivinícolas. Cada una tiene un puñado de votos en Diputados y, sobre todo, tres en el Senado. La relación costo-beneficio de la caída del impuesto favoreció la postura de Cornejo. El discurso del Gobernador, con otras palabras, apuntó al daño que haría el impuesto a la industria. "Exportamos 1.000 millones de dólares y podemos subir a 3.000 millones de dólares. Acordate cuando estuviste en Mendoza", le dijo Cornejo, entre otras cosas. 

La caída del gravamen al vino no tendría un impacto fiscal tan importante como sí lo tendría a nivel político la oposición de Mendoza, San Juan y otras provincias vitivinícolas. 

En el Ejecutivo provincial juran que la decisión no estaba tomada de antemano y que todo se definió en las últimas 48 horas. Dujovne era el "duro" a convencer: primero se habló de un 25%. Luego un 20% y se anunció un 17%. Extraoficialmente se bajó al 10% y ahora quedó en cero. 

Cornejo se puso al frente de la pelea con algunos riesgos, pero no a ciegas. El Gobernador reconoce la apertura al diálogo de Macri, la buena sintonía y también la necesidad de acuerdos. Justamente por eso fue lo primero que dijo Dujovne al mediodía en la conferencia de prensa: que en el Congreso no tenían mayoría. "Fue duro convencerlos: Dujovne quería mantener el impuesto", repiten en el Gobierno, subiéndole el precio al logro. "Esto Cornejo lo hizo en nombre de la industria del vino y de Mendoza, no en representación de un sector particular", aclaran. 

Si antes apoyaban la reforma tributaria (con los reparos particulares), ahora más. Y eso para Casa Rosada es lo que importa, sobre todo para los temas donde los números sí mueven la aguja: reforma previsional y laboral.

Los indicios del saldo favorable comenzaron varios días antes. Por eso ayer algunos funcionarios, como el ministro de Economía de la provincia, Martín Kerchner, tenían un entusiasmo mayor; que no venía tanto del balance de la reunión ampliada. La decisión no se tomó en la mesa en la que había más de 30 personas. Macri monitorea el avance del plan de reformas anunciado por él y detallado por Dujovne. Y le pusieron un coto de tiempo: la reforma tributaria llegará el lunes al Congreso, con el cambio acordado por Cornejo, aunque aún no firmado. 

En Mendoza reconocen la capacidad de diálogo del Gobierno y para escuchar las diferencias. "Escuchan y están abiertos a sumar. Eso es sincero", aseguran.  Si antes apoyaban la reforma tributaria (con los reparos particulares), ahora más. Y eso para Casa Rosada es lo que importa, sobre todo para los temas donde los números sí mueven la aguja: reforma previsional y laboral.