La Fragata Libertad volvió a la Argentina

La embarcación arribó ayer a la tarde al puerto de Buenos Aires, en medio de un emotivo reencuentro entre la tripulación y sus familiares, tras más de seis meses de viaje por el mundo.

Las lágrimas y abrazos de los marineros recién llegados y sus familiares fueron protagonistas del arribo de la Fragata Libertad al puerto de Buenos Aires, luego de un viaje de más de seis meses que llevó a sus 293 tripulantes en un periplo de 23.000 millas náuticas en el que visitó 14 puertos de América y Europa.

Minutos antes de las 17.45 del jueves, decenas de marineros emocionados se mantuvieron estoicos en la cubierta del buque mientras la Fragata llegaba al puerto, en el medio de las bocinas de otros buques, aplausos y bandas de música que saludaban su llegada.

"La Fragata Libertad es una embajadora de nuestro país, es un símbolo de nuestra nacionalidad y a donde sea que vaya representa a la Argentina. Por eso, es un gran honor recibir a nuestros marinos después de su viaje", dijo a Télam Oscar Aguad, ministro de Defensa que participó del recibimiento.

Entre los tripulantes de la Fragata estaba Luciano Ciampo, cabo principal a quien esperaba en el puerto de Buenos Aires su esposa con cuatro hijos, dos de los cuales son mellizos que nacieron mientras estaba embarcado.

"Ya es la segunda vez que me pasa. En 2005, cuando estaba en la campaña antártica, nació mi primera hija. Es parte de nuestro trabajo, mi esposa lo sabe y es una situación que hay que aprender a superar", expresó a Télam.

Pese al dolor de haber estado lejos, Ciampo asegura estar tranquilo "porque sé que mi esposa está contenida por toda la familia" y que no se lamenta porque "es un orgullo muy grande representar a tu país en todo el mundo".

Reacondicionado entre 2004 y 2007, la fragata es una pequeña ciudad sobre el agua que cuenta con peluquería, oficina odontológica, consultorio médico, laboratorio, espacios para ver películas y de recreación, además de la posibilidad de viajar durante 40 días sin recargar combustible.

Además de actualizar sus sistemas de navegación y comunicaciones, las reformas permitieron incorporar baños y espacios exclusivos para mujeres, a quienes les era imposible participar de los viajes de instrucción hasta entonces.

"Son muchos meses de convivencia y la relación es excelente. Cada uno tiene su trabajo y, aunque pasamos mucho tiempo trabajando y estudiando, tenemos espacio para disfrutar de experiencias que jamás hubiéramos podido", contó Natalia Jigena, una de las 14 guardamarinas mujeres que participaron del viaje.

Este fue el 46to. viaje de instrucción que completó el buque de la Armada Argentina, una travesía equivalente a 41.400 kilómetros en la que visitó los puertos de Fortaleza (Brasil), Veracruz (México), Charleston y Miami (EE.UU.), Den Helder (Holanda), Wilhelmshaven (Alemania), Malmo (Suecia), Boulogne Sur Mer (Francia), Portsmouth (Reino Unido), Barcelona y Santa Cruz de Tenerife (España), Río de Janeiro (Brasil) y Montevideo (Uruguay).

Desde su primer viaje, en 1963, la fragata Libertad lleva recorridas más de 800 mil millas náuticas alrededor del mundo y pasó navegando el equivalente a unos 17 años.

Este viaje tuvo la particularidad de haber recibido a bordo al presidente Muricio Macri, pero no en la Argentina, sino en el puerto de Hamburgo, Alemania.

"Fue una emoción muy grande. El presidente estaba en la cumbre del G20 en Hamburgo y retrasó su partida a la Argentina un día para celebrar con nosotros los 201 años de la Independencia, el pasado 9 de julio", recordó Marcelo Ríos, encargado de trabajo del palo mayor de la Fragata.

A sus 31 años, Ríos lleva casi la mitad de su vida en la Armada, una decisión que lleva con orgullo en honor a su padre, retirado como suboficial mayor de esa fuerza hace ya varios años.

"Siempre decimos que este barco es como nuestra casa, pero es imposible no extrañar a la familia. Hoy gracias a las redes sociales e Internet se hace más sencillo, pero es difícil", admitió.

"Llegué a hacer viajes de hasta ocho meses con la Fragata. Recorrí Asia, Europa y América y, aunque con el tiempo dejás de sorprenderte, puedo decir que vi costumbres y cosas que la mayoría de las personas no puede. Es un verdadero privilegio", aseguró.

La Fragata Libertad es un buque escuela de 104 metros de eslora; 14,3 metros de manga, con una superficie de 2.652 metros cuadrados de velamen, 3.635 toneladas de desplazamiento a carga completa y una altura máxima en su palo mayor de 50 metros. Tiene tres palos (trinquete, mayor y mesana) y bauprés y son de acero, con un velamen compuesto por 27 velas.

Su mascarón de proa, que representa la República y su sentimiento arraigado de libertad, es una obra de arte del escultor español Carlos García González.

En esta travesía, además de 27 oficiales de la Armada, 187 suboficiales y 18 invitados, participaron 61 guardamarinas de las promociones 146ta. del Cuerpo Comando Escalafón Naval; 81ra. de Infantería de Marina, y 102da. del Cuerpo Profesional Escalafón Intendencia.

Como invitados internacionales navegaron integrantes de Fuerzas Armadas extranjeras de Chile, Estados Unidos, Gran Bretaña, Grecia y Guyana. Actualmente se encuentran a bordo invitados de Bolivia, Brasil, México, Paraguay, República Popular de China, Sudáfrica y Uruguay.