Clorofila: los beneficios del poder concentrado del sol

Si pensabas que la clorofila sólo era importante para las plantas, ¡pensá de nuevo! Conocé los increíbles beneficios para tu salud de este pigmento.

La clorofila parece tenerlo todo: limpia el cuerpo, principalmente la sangre y el hígado, acelera la actividad celular estimulando al organismo a reconstruir tejidos, beneficia la flora intestinal, eleva el nivel de energía, es fuente rica en nutrientes como calcio, hierro y magnesio, detiene el crecimiento y desarrollo de bacterias y elimina las toxinas del cuerpo, inhibe la acumulación de metales pesados, deodoriza el cuerpo y los intestinos, estimula el sistema inmunológico, circulatorio, digestivo, reproductivo y respiratorio, e incrementa los niveles de oxígeno en sangre.

Descubierta en 1817, la clorofila es un pigmento vegetal presente en todas las plantas.

La clorofila es fundamental para la vida sobre la Tierra porque se encarga de absorber los fotones de luz necesarios para realizar la fotosíntesis, proceso por el cual se transforma la energía luminosa en energía química y del que resulta la creación de oxígeno que es liberado a la atmósfera para beneficio de todos los seres vivos.

Este pigmento posee interesantes propiedades terapéuticas que van desde el poder para regenerar nuestro organismo a nivel molecular y celular hasta su capacidad para desintoxicar y depurar el cuerpo, combatir infecciones, ayudar a curar heridas y promover la salud y buen funcionamiento de los sistemas circulatorio, digestivo, inmune y respiratorio, además de aumentar el número de glóbulos rojos y prevenir el cáncer, entre otras.

Por tanto, además de ser indispensable para la continuidad de la vida sobre la Tierra, se la considera un elemento de tan especial importancia para la salud humana que algunos expertos no dudan en denominarla la "sangre verde".

Debido al gran interés científico por conocer los mecanismos de acción de la clorofila, cada vez van saliendo a la luz más propiedades terapéuticas que nada tienen que ver con la magia y siguen sorprendiendo a muchos expertos, ya que además no hay constancia de que tomar clorofila provoque efectos secundarios indeseados, y se considera prácticamente inocua.

Pero sigamos sumando propiedades:

También se ha demostrado que incrementa la producción de glóbulos rojos, por lo que es un buen aliado para evitar y tratar la anemia, estimula la formación de hemoglobina, reduce el colesterol y los triglicéridos, equilibra los niveles de glucosa (algo de gran importancia para los diabéticos), desintoxica, purifica la sangre, favorece el trabajo del corazón (el magnesio que contiene fortalece el músculo cardíaco), mejora la circulación, evita la contracción de los vasos sanguíneos, baja la presión arterial y, en general, contribuye de forma significativa a reducir las riesgos cardiovasculares.

En lo que respecta al aparato digestivo, la clorofila, al ser muy rica en carotenoides, es el único sistema natural existente que a través de la alimentación puede transmitir al ser humano la energía procedente del sol.

Una vez en el organismo, la clorofila activa las enzimas imprescindibles para una adecuada asimilación de los nutrientes mediante su combustión, proceso que permite convertirlos en energía. Además este pigmento ayuda a la correcta digestión de los alimentos; evita las flatulencias, el mal aliento y la pesadez estomacal -entre otras dolencias- por su gran aporte de enzimas como la lipasa, la amilasa y la proteasa; desodoriza las heces y la orina; ayuda a la proliferación de bacterias colónicas benéficas y estimula el adecuado funcionamiento de los intestinos, el hígado y los riñones además de ayudar a cicatrizar las úlceras, es un buen desinfectante que estimula la cicatrización y reconstrucción de tejidos dañados (con lo que previene la aparición de posibles infecciones) y elimina hongos, bacterias y virus dañinos. Además desintoxica el cuerpo de metales pesados y lo protege contra otros elementos nocivos. 

Por si fuera poco todo esto, la clorofila ayuda además a la buena oxigenación de las células y es un interesante aliado en el tratamiento de enfermedades e infecciones respiratorias; contribuye a mejorar la absorción de calcio en el organismo y ayuda a su fijación en huesos y dientes, equilibra el pH, y por sus propiedades antioxidantes, resulta muy útil para retrasar el proceso de envejecimiento y mejorar la calidad y apariencia de la piel.

Por otra parte, la clorofila despierta hoy un gran interés científico por su potencial anticarcinógeno y antimutagénico. 

De hecho, para el doctor Richard C. Heimsch -de la Universidad de Idaho (Estados Unidos)- "el riesgo de padecer cánceres de hígado, colon, estómago y pulmón se puede reducir a la mitad mediante la ingesta diaria apropiada de clorofila".

Cada vez son más las evidencias de la clorofila para prevenir y curar; un delicado equilibrio entre la naturaleza, el hombre, y la importancia de comer verde, crudo y vegetal, hojas que en su contenido guardan toda la magia para beneficio de quienes deseen vivir sanos y sentirse mejor.

Ahora una receta sencilla para incorporarla a tu dieta:

INGREDIENTES:

- Dos hojas de acelga o espinaca.

- Un manojo de perejil.

- Una vara de apio.

- Una cucharadita de jengibre o una medida (dedal) si usas la raíz.

- Media manzana verde.

- 200c.c de agua.

Colocá todos los ingredientes en la licuadora, agregá 100c.c de agua y licuá bien hasta integrar la mezcla. Añadí el resto de agua y seguí batiendo. Serví así, o podés colar la mezcla antes de tomarla. Bebé en el momento. 

María José Molina

Lic. en Nutrición