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El Justicialismo dice lo que Celso jaque debería hacer. Lo propio hacen los intendentes. Los ministros, por lo bajo, dejan trascender sus ideas sobre "lo que hay que hacer", como si todavía no asumieran. Los militantes, enumeran las cosas que harían salir del pozo al Gobierno. La oposición aprovecha y enumera lo que pudo y no quiso hacer.
Todos opinan (opinamos). Y eso pasa cuando el espacio de las decisiones se percibe como vacante: el que debe tomar el comando es el Gobernador. pero no para explicar por qué no hace lo que debe hacer, sino para imponer un rumbo, con o sin consenso, esa sería otra discusión. Lo que se le reclama es que haga, que se ponga al frente, que lidere durante el tiempo que le queda.
Algunas de las cosas que pudo hacer y no hizo, aquí.
1. Convocar a la oposición y embretarla en la responsabilidad de sacar a la provincia adelante en tiempos difíciles. No lo hizo. La sociedad castigó a Celso Jaque, pero comprometió a la oposición en la tarea de controlar y ayudar a cambiar la realidad mendocina. La oposición brilló por su ausencia, triunfalista. En su lugar, el Gobernador la engañó convocándola un domingo a una reunión y ocultándoles que al día siguiente intervendría Obras Sanitarias Mendoza.

2. Consultar con su propio partido cuáles serían los nombres más sólidos para integrar un gabinete capaz de hacer resurgir la gestión después de la derrota. No lo hizo. Se repartieron culpas y recicló el gabinete, poniendo a amigos de amigos. Algunos, no sólo sin aval de su partido (y por lo tanto, con pocas posibilidades de ser defendidos), pero además sin bagaje en los temas encargados.
3. Pedirles y/o exigirles apoyo a los jefes comunales de su partido. No hizo una cosa ni la otra. Los citó para hablar “a solas” y en la silla del Gobernador se sentó Alejandro Cazabán. Los intendentes no pudieron o no se animaron a cuestionar a la principal espada de Jaque. Todo quedó igual. O peor.

4. “Entregar” a su ministro más cuestionado y airear el gabinete con figuras menos repelentes. No lo hizo. Sostuvo a Alejandro Cazabán y redobló la apuesta: lo transformó en el vocero de su Gobierno, en la cara visible de la Casa de Gobierno para adentro y para afuera.
5. Definir rápidamente un equipo completo y renovado de gobierno. No lo hizo. Repitió una actitud que ya resulta “un clásico”: demorar, demorar y demorar el nombramiento de reemplazantes frente a los rechazos a ser parte de su gobierno o la falta de nombres a quienes pedirles tamaño favor.
6. Reconocer públicamente, en un acto contundente y único, que había perdido el rumbo y convocar a todos los sectores a planificar la Mendoza del futuro. No lo hizo. Dijo que sabe hacia dónde va. Ratificó a algunos de sus colaboradores más rechazados, menos hábiles o dueños de impericia electoral, por lo menos (Saracco en Salud, Adaro en Gobierno, Pérez en Infraestructura) entre muchos segundones que día a día siguen minando la credibilidad de su gobierno, como los de Desarrollo Humano, por ejemplo.
7. Reciclar a los viejos equipos técnico – políticos de su partido, como usina de pensamiento y acción. No lo hizo con los viejos, pero tampoco buscó en los nuevos. Entre estos últimos, la Fundación Contemporánea lo abandonó por completo por cuestiones de las que sus miembros prefieren no hablar.

8. Renegar de la cuestión nacional y recluirse en la defensa de los intereses de Mendoza. Pudo hacer lo de Juan Carlos Schiaretti en Córdoba o Carlos Reutemann en Santa Fe. No lo hizo. Sigue recibiendo instrucciones (y cumpliéndolas a rajatabla) de Néstor Kirchner.
9. Pedir opinión e instruir con mandato provincial a los legisladores nacionales de todos los partidos. No lo hizo. Ni siquiera los legisladores de su propio partido le responden por completo, muy atentos a las directivas que surgen desde la Casa Rosada, Olivos o Puerto Madero.
10. Elegir un tema y montarse sobre él para quedar así recordado por algo (bueno) en la historia. No lo logra. No lo busca. O no lo consigue.
![]() Por MDZ | |
El gobernador de la provincia se negó a una autocrítica y acusó a la crisis mundial y al conflicto del campo por la mala percepción social de su gestión. Le reclamó al fiscal Eduardo Martearena que, además de investigar el caso de los Cadillacs, revise casos similares de la última década. |